1.6. Párrafo o parágrafo
§48 Esta unidad textual ha sido llamativamente descuidada, existiendo cierto vacío e imprecisión en su conceptualización. Tal es así que:
“la R.A.E. ha optado por proporcionar una definición puramente formal de dicho concepto y afirma que párrafo es “cada una de las unidades de un escrito señaladas por letra mayúscula al principio del renglón y punto y aparte al final del trozo de escritura” …
La Real Academia se muestra igualmente escueta cuando en el Esbozo ... define los párrafos como ciertas divisiones del texto que se “usan cuando se va a pasar a diverso asunto, o bien a considerar el mismo desde otro aspecto” (J. ELVIRA, 2000)
Las definiciones presentadas parecen haber elegido como criterio de demarcación uno meramente fáctico. Si se nos permite una metáfora, se le otorga la titularidad del territorio a quien lo está ocupando, vale decir se lo legitima a posteriori, sin analizar sus títulos. Creemos que la demarcación de un párrafo – si es que va a ser considerado la unidad mínima de un texto – debe apoyarse en otros parámetros. En este trabajo nos ocupamos del párrafo en cuanto pueda tener relación con los otros conceptos previamente discutidos. Entonces, a la noción del párrafo delimitado mecánicamente y legalizado ex post facto, opondremos una noción semántico-estructural, que busca la legitimación del mismo como verdadera unidad textual.
§49 Se concibe el párrafo como una unidad de intención comunicativa dentro del universo del texto. Si bien el concepto suele relacionarse con los textos escritos, podría extenderse su uso también en los llamados textos orales. Ya hemos discutido previamente (§22) la relación del texto con oralidad / escritura. El párrafo es una unidad textual mayor a la oración, aunque ocasionalmente una sola oración cumple estas funciones. Generalmente se trata de un conjunto de oraciones organizadas jerárquicamente.
§50 Desde las ciencias cognitivas se puede decir que constituyen un conjunto de proposiciones que presentan una estructura, una de las cuales, llamada ‘núcleo’ expresa la idea principal o frase temática del párrafo (macroestructura), siendo las otras proposiciones, llamadas ‘márgenes’ o ideas subordinadas al núcleo. (C. HERNÁNDEZ ALONSO, 1995)
§51 Un párrafo cumplirá con todas las condiciones de textualidad, tanto las necesarias como los rasgos que hemos llamado contingentes. Pero aquí identificamos otros rasgos que nos parecen propios de esta unidad comunicativa más acotada. Un rasgo del parágrafo que lo consideramos propio de este nivel es la homogeneidad semántica. Es algo que no puede pedirse a la unidad mayor, el texto. Precisamente, cuando el sentido de un parágrafo cambia, o cambia su perspectiva, es porque hemos pasado a otro parágrafo. No interesa en este caso dónde está ubicada la puntuación del texto, aunque si aquélla es correcta el cambio de perspectiva debería indicarse con un punto y aparte.
§52 La homogeneidad semántica y el cambio de perspectiva que anuncia cada uno de los parágrafos, explica otro rasgo distintivo: la autonomía semántica, siendo un mensaje autosuficiente e inteligible. Si bien este rasgo está obviamente relacionado con el anterior, queremos enfatizar la posibilidad de aislar un párrafo y presentarlo como un texto único, con la posibilidad cierta de ser comprensible para quienes no conocen el resto de los párrafos que constituyen el texto completo:
Todo parágrafo … es un conjunto de signos coherente, pero no cerrado ni abstracto. No hay que confundir, pues, su autonomía semántica con la capacidad de transmitir un mensaje completo; esto sólo se dará cuando tengamos un texto formado por un solo parágrafo. (C. HERNÁNDEZ ALONSO, 1995: 206-207)
Observemos la diferencia con la definición de Bajtin de enunciado. El enunciado tendría ese cierre semántico completo, si aceptamos los términos del lingüista ruso.
§53 Los párrafos tienen una estructura, que desde Van Dijk se acostumbra describir en tres niveles (micro, macro, superestructura). Esta es una propiedad textual a la cual hicimos referencia (en § 5): (a) La microestructrura sigue las reglas propias de la sintaxis y es responsable de la cohesión; (b) La identificación de una macroestructura asegura la coherencia; (c) Con respecto a la superestructura o esquema retórico, queremos resaltar que en la unidad del párrafo puede estudiarse perfectamente. Es más, en los textos expositivos, cada párrafo suele tener distintos tipos superestructurales, lo cual convierte a este esquema en un rasgo que distingue unos párrafos de otros .
§54 Hemos mencionado más arriba que en todo párrafo se distinguen núcleo y márgenes. El núcleo expresa el tema central y el eje del contenido. Desde la lógica se trata de una proposición o frase temática: suele estar contenida en una sola oración, aunque a veces se distribuye en varias. Su objetivo comunicativo, puede ser expositivo, narrativo, exhortativo, interrogativo, exclamativo (C. HERNÁNDEZ ALONSO, 1995).
§55 Los márgenes, formados asimismo por oraciones, pueden ser especificativos del núcleo, amplificativos, ilustrativos, constrastivos, reiterativos, antitéticos, de equivalencia, de resultado, comparativos, condicionantes, consecutivos ... En todo párrafo puede haber varios márgenes y de diversos tipos, pre y posnucleares. (C. HERNÁNDEZ ALONSO, 1995)
§56 El párrafo posee un tercer constituyente: son los enlaces o concatenadores, que enlazan el párrafo en el cual se incluyen con los contiguos, para asó formar unidades superiores. A veces la arquitectura superficial del texto nos muestra que el autor ha preferido situar las oraciones de enlace entre los dos párrafos que resultan relacionados. Resulta así un párrafo de enlace, párrafo que exhibe una estructura incompleta: sin idea principal, dependiendo semánticamente del párrafo precedente y como un puente hacia el siguiente. Este caso muestra una división en párrafos debida a razones ajenas a la estructura lingüística o psicológicas, sólo dependientes de su presentación material, como lo han observado otros autores (F. MARSÁ en J. ELVIRA). Proponemos designar a este tipo de párrafo con un nombre clásico: janusiano, es decir que a la manera de Jano con sus dos caras está mirando hacia atrás y hacia delante, hacia la idea del párrafo anterior y también anunciando la idea siguiente. Muchas veces, para lograrlo, recurre aun concepto supraordinado que los integra a ambos:
Hasta ahora nos hemos referido al curriculum de las carreras humanísticas. Pero para tener una idea más panorámica de la curricula de esta universidad, debemos abordar las carreras relacionadas con las ciencias.
Consideramos que en algunos de estos párrafos de enlace aparece un verdadero texto metalingüístico, en cuanto el contenido es un comentario sobre el mensaje, que cambia el eje o el punto de vista del texto que hasta entonces venía desarrollándose en lenguaje-objeto.
Con toda la desconfianza que puede merecer la opinión de estos actores sociales vistos hasta ahora, evidentemente comprometidos con la idea del partido gobernante, vayamos ahora al encuentro de las opiniones de la oposición política …
§57 Queremos dirigir nuestra atención hacia las razones cognitivas de considerar al párrafo como unidad textual. Insistimos con la pausa semántica, pausa necesaria que es la que determina el fin del párrafo. Si se ha seguido la explicación se apreciará que el ‘punto y aparte’ es sólo una consecuencia de un cambio de perspectiva del texto y no a la inversa: no debería llamarse párrafo solamente a un fragmento delimitado por la puntuación si ésta no está adecuadamente utilizada:
María Moliner en la definición de su Diccionario de uso del español […] define el párrafo como unidad de discurso “que se considera suficientemente diferenciado del resto para diferenciarlo con una pausa notable”. (J. ELVIRA)
§58 Ya hemos mencionado el carácter discontinuo o fragmentado del discurso. Lo mismo puede aplicarse a la mayoría de los textos, cuya unidad es el párrafo. Desde el punto de vista de la evocación, una narración constituye una sucesión de unidades cognitivas independientes, las cuales tienen correspondencia con unidades lingüísticas. Así como las ideas o proposiciones aisladas tienen su manifestación lingüística en forma de oraciones, la unidad de memorización llamada episodio tendría en el párrafo su contraparte lingüística (Chafe, 1979: 161 en J. ELVIRA).
§59 La coherencia es, probablemente, la característica que mejor define al párrafo, tanto desde el punto de vista cognitivo como desde el estrictamente lingüístico, lo que permite ver al episodio y al párrafo como conjuntos coherentes de unidades de rango inferior. La coherencia se muestra de varias formas: unidad de referente, de espacio y de tiempo, un mismo esquema estructural, contribución al mismo fin funcional (J. ELVIRA)
§60 Aquí proponemos considerar la coherencia supereestructural. Es decir, es posible la reconstrucción de un párrafo en un esquema que contiene todos los componentes semánticos y dan como resultado un tipo de esquema retórico. Lo veremos en un ejemplo:
“El agua es una de las más importantes riquezas del hombre. El hombre se dio cuenta de sus posibilidades para el transporte y construyó naves. También aprendió a controlarla, dirigirla y aprovecharla mediante sistemas de riego. Finalmente comprendió que podía utilizarla como fuente de energía” (M.T. SERAFINI, 1991, pp 60) .
Este párrafo, cuyo epígrafe podría ser “Valor económico del agua”. Presenta una serie de proposiciones, una de las cuales es la frase temática o macroestructura: ‘Agua es importante riqueza del hombre’. Las restantes proposiciones son especificaciones de la anterior o, si requiere, ejemplos. Estas proposiciones están ordenadas en forma cronológica ’primero se usó para navegar’, ‘luego para riego’ ‘finalmente para energía’. Aún, junto a cada proposición secundaria puede haber detalles: ‘se dio cuenta de’, ‘construyó naves’. Ahora bien, todas estas ideas secundarias pueden ser reunidas en un solo esquema retórico, que correspondería a una enumeración ordenada cronológicamente (para Serafíni se trata de una estructura de ‘ampliación de concepto’ ). El esquema retórico de la superestructura sería el siguiente:

§61 Finalmente debemos referirnos al concepto de secuencia, tal como lo propone Adam (J-M. ADAM, 1992). De acuerdo a este autor la secuencia es la unidad textual; el texto puede definirse como una estructura, es decir:
 En tanto estructura secuencial, un texto (T) comporta un número n de secuencias completas o elípticas …
 A su vez una secuencia está constituida por paquetes de proposiciones (las macroproposiciones), ellas mismas constituidas de n proposiciones .
 La secuencia es una entidad relativamente autónoma, con una organización interna propia y en relación de dependencia/independencia con el conjunto mayor del que forma parte.
 La secuencia, como estructura, comporta una red relacional jerárquica que puede descomponerse en partes relacionadas entre ellas y relacionadas con el todo que constituyen.

Hemos incluido aquí esta referencia a las secuencias de Adam porque ellas deberían entenderse como ‘pasajes’ de un texto; pensamos que en nuestro idioma ellas corresponden verdaderamente a los párrafos. Si esta identidad no se ha reconocido es por la insistencia en denominar párrafo ‘a lo que está comprendido entre dos ‘puntos y aparte’, criterio ex post facto que creemos pueril. Si se acepta nuestro punto de vista de la necesidad de un criterio estructural y semántico, entonces el párrafo es una ‘secuencia’ en el sentido que lo quiere Adam.
La importancia del trabajo de Adam reside en haber explicado convincentemente que los tipos de superestructuras no pueden ser un atributo textual sino que corresponden al nivel menor de las ‘secuencias’. En definitiva es lo que afirmamos cuando otorgamos al párrafo un esquema típico al nivel de la superestructura.

(Este trabajo es un borrador provisional de parte de mi tesina: textos y funciones cognitivas)
Juan Carlos Paradiso